Análisis técnico del incendio de Almorox (Toledo-Madrid): evolución, mapa y comportamiento del fuego
Publicado 23 de julio de 2026
Última actualización 26 de julio de 2026 – 00:30
Evolución y datos del incendio de Almorox
El incendio forestal declarado en Almorox (Toledo) el 22 de julio de 2026 se convirtió en una de las principales emergencias de la campaña estival al propagarse rápidamente hacia la Comunidad de Madrid, afectando especialmente a Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y otros municipios de la Sierra Oeste. La combinación de temperaturas muy elevadas, baja humedad relativa, fuertes rachas de viento y una elevada continuidad del combustible forestal favoreció un comportamiento extremo del fuego durante las primeras horas, obligando a desplegar un amplio dispositivo de extinción terrestre y aéreo.
La rápida propagación del incendio obligó a evacuar varias urbanizaciones, activar medidas de protección civil y priorizar la defensa de viviendas e infraestructuras situadas en la interfaz urbano-forestal (WUI). La evolución del fuego hizo que, desde el 24 de julio, los incendios de Almorox, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias pasaran a gestionarse como un único complejo de incendio forestal.
Actualización (26 de julio de 2026). La evolución del complejo #IFSierraOeste continúa siendo favorable y ha permitido consolidar buena parte del perímetro. No obstante, el incendio permanece activo y el operativo mantiene una vigilancia permanente ante el riesgo de reactivaciones en aquellos sectores donde la continuidad del combustible, el relieve y posibles cambios del viento podrían favorecer nuevas reproducciones.
La emergencia continúa gestionándose bajo la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales (emergencia de interés nacional), con un amplio despliegue de medios terrestres y aéreos coordinados entre las distintas administraciones.
Aunque el avance del incendio se encuentra contenido en la mayor parte del perímetro, continúan las labores de consolidación, liquidación de puntos calientes y vigilancia de los sectores con mayor potencial de reactivación. La prioridad operativa sigue siendo garantizar la seguridad de la población, proteger las infraestructuras y completar la estabilización del incendio aprovechando las ventanas meteorológicas más favorables.
Ficha técnica
Ubicación Almorox (Toledo) y Méntrida (Toledo), con afección al límite de la Comunidad de Madrid.
Inicio 22 de julio de 2026.
Estado 🟠 Integrado en el complejo #IFSierraOeste. Evolución favorable y fase de consolidación del perímetro, manteniéndose las labores de vigilancia para prevenir reactivaciones.
Superficie afectada Integrada en el complejo #IFSierraOeste, cuya superficie continúa en proceso de cartografía oficial.
Operativo: INFOCAM (Castilla-La Mancha), INFOMA (Comunidad de Madrid), UME, BRIF, bomberos, agentes forestales, Guardia Civil, Protección Civil, medios aéreos y numerosos servicios de emergencia.
Emergencia: Integrado en el operativo #IFSierraOeste y en Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales (emergencia de interés nacional), con coordinación conjunta de los medios estatales, autonómicos y locales.
Situación: Aunque la evolución del complejo de incendios continúa siendo favorable y gran parte del perímetro permanece consolidado, prosiguen las labores de liquidación de puntos calientes, vigilancia y aseguramiento de los sectores con mayor potencial de reactivación. La prioridad operativa sigue siendo consolidar el perímetro y evitar nuevas reproducciones favorecidas por el viento, la continuidad del combustible y la complejidad del relieve.
Evolución del incendio de Almorox y cronología
La siguiente cronología resume los principales hitos del incendio de Almorox (Toledo–Madrid) desde su inicio hasta la situación actual. La evolución del incendio estuvo condicionada por la combinación de temperaturas muy elevadas, baja humedad relativa, fuertes rachas de viento, una elevada continuidad del combustible forestal y la compleja interfaz urbano-forestal (WUI), factores que favorecieron una rápida propagación hacia la Comunidad de Madrid durante las primeras jornadas.
En la actualidad, la evolución del incendio es favorable y el operativo continúa avanzando en la consolidación del perímetro. No obstante, se mantienen las labores de liquidación de puntos calientes, vigilancia permanente y aseguramiento de los sectores con mayor potencial de reactivación. Desde el 24 de julio, el incendio forma parte del operativo conjunto #IFSierraOeste, mediante el que se coordinan los principales incendios de la Sierra Oeste madrileña bajo la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales (emergencia de interés nacional), reforzando la coordinación entre los medios estatales, autonómicos y locales.

Características del incendio
El incendio de Almorox (Toledo-Madrid) presenta las características habituales de un incendio desarrollado en un entorno de interfaz urbano-forestal (WUI), donde la proximidad entre la masa forestal y las zonas habitadas incrementa notablemente la complejidad de las labores de extinción y el riesgo para la población.
Las condiciones meteorológicas registradas durante las primeras horas, con temperaturas elevadas, humedad relativa muy baja y viento intenso, unidas a la elevada continuidad del combustible vegetal, favorecieron una rápida propagación del incendio y un comportamiento muy dinámico del frente de llama.
La presencia de numerosas viviendas, urbanizaciones e infraestructuras próximas al monte condicionó la estrategia de intervención. En distintos momentos de la emergencia fue necesario priorizar la protección de la población y de los bienes amenazados, compatibilizando estas actuaciones con las labores de contención del incendio.
La gestión de la emergencia requirió una estrecha coordinación entre los distintos servicios de extinción y protección civil de Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid y la Administración General del Estado, especialmente tras la declaración de la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil, motivada por la coincidencia de varios grandes incendios forestales en el centro peninsular.
Desde el punto de vista técnico, este incendio vuelve a poner de manifiesto la importancia de reducir la continuidad del combustible forestal, mantener adecuadamente las zonas de interfaz urbano-forestal y disponer de planes de autoprotección y medios de respuesta rápida que permitan disminuir la vulnerabilidad de viviendas e infraestructuras frente a este tipo de emergencias.


A medida que el incendio evolucionó, la estrategia de extinción pasó de un ataque inicial para frenar la propagación a una protección prioritaria de la interfaz urbano-forestal, concentrando los esfuerzos en defender las viviendas, estabilizar los flancos más activos y evitar que el fuego alcanzara nuevas zonas habitadas. La coordinación entre los dispositivos de Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid y la UME resultó decisiva para limitar la expansión del incendio.
Entre las principales características del incendio destacan:
Riesgos asociados a este tipo de incendios
El incendio de Almorox (Toledo-Madrid) constituye un ejemplo representativo de los riesgos asociados a los incendios desarrollados en zonas de interfaz urbano-forestal (WUI), donde la proximidad entre la vegetación y las áreas habitadas incrementa notablemente la complejidad de la emergencia y la vulnerabilidad de la población, las viviendas y las infraestructuras.
Durante este incendio coincidieron varios factores de riesgo: temperaturas muy elevadas, humedad relativa muy baja, fuertes rachas de viento, elevada continuidad del combustible forestal y una orografía favorable a la propagación. La combinación de estas condiciones favoreció un comportamiento extremo del fuego, con una rápida expansión del perímetro y la aparición de focos secundarios provocados por el transporte de pavesas.
La presencia de numerosas urbanizaciones y viviendas dispersas obligó a adaptar continuamente la estrategia de extinción, priorizando la protección de las personas y de los bienes expuestos frente al ataque directo al frente principal. Este tipo de escenarios requiere una estrecha coordinación entre los distintos servicios de emergencia y una rápida movilización de recursos terrestres y aéreos.
Desde una perspectiva preventiva, este incendio pone de manifiesto la necesidad de impulsar una adecuada gestión del combustible forestal, mantener franjas de protección alrededor de viviendas e infraestructuras, mejorar la planificación de la interfaz urbano-forestal (WUI) y promover medidas de autoprotección que reduzcan la vulnerabilidad frente a futuros grandes incendios forestales.

Este incendio demuestra que, en los grandes incendios forestales modernos, el principal desafío no es únicamente extinguir el fuego, sino gestionar simultáneamente un comportamiento extremo del incendio, la seguridad de la población y la protección del territorio.
Entre los principales riesgos identificados destacan:
Análisis técnico del comportamiento del fuego
Desde el punto de vista técnico, el incendio de Almorox (Toledo-Madrid) presentó un comportamiento característico de un incendio desarrollado en un entorno de interfaz urbano-forestal (Wildland-Urban Interface, WUI). La proximidad entre la masa forestal y numerosas viviendas, urbanizaciones e infraestructuras condicionó tanto la evolución del incendio como la estrategia de extinción adoptada durante toda la emergencia.
El comportamiento del fuego estuvo determinado por la combinación de temperaturas muy elevadas, humedad relativa muy baja, fuertes rachas de viento, elevada continuidad del combustible forestal y una topografía favorable a la propagación. La interacción de estos factores favoreció una rápida expansión del perímetro, la aparición de focos secundarios por transporte de pavesas y un comportamiento muy dinámico del frente de llama durante las primeras horas.
Desde el punto de vista operativo, la estrategia evolucionó desde un ataque inicial orientado a contener el avance del incendio hacia una priorización de la protección de la población, las viviendas y las infraestructuras, estabilizando posteriormente los flancos más activos y consolidando el perímetro para reducir el riesgo de nuevas reproducciones.
La coordinación entre INFOCAM (Castilla-La Mancha), INFOMA (Comunidad de Madrid), la Unidad Militar de Emergencias (UME), las BRIF, Agentes Forestales, bomberos, Guardia Civil, Protección Civil y el resto de organismos intervinientes resultó determinante para limitar la propagación del incendio. La complejidad del escenario, unida a la coincidencia de otros grandes incendios activos en el centro peninsular, motivó la declaración de la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil, reforzando la coordinación entre todas las administraciones.
Desde una perspectiva técnica, este incendio vuelve a poner de manifiesto la importancia de la gestión preventiva del combustible forestal, la planificación de la interfaz urbano-forestal (WUI), el mantenimiento de franjas de protección alrededor de las edificaciones y la detección temprana como elementos esenciales para reducir el impacto de futuros grandes incendios forestales.

La continuidad del combustible forestal, combinada con unas condiciones meteorológicas muy adversas y una topografía favorable a la propagación, favoreció una rápida expansión del incendio durante las primeras horas. Las fuertes rachas de viento impulsaron el transporte de pavesas y aumentaron el riesgo de aparición de focos secundarios, dificultando las labores de control del perímetro.
Desde el punto de vista operativo, la estrategia evolucionó desde el ataque directo sobre el frente principal hacia la protección prioritaria de la población, las viviendas y las infraestructuras situadas en la interfaz urbano-forestal, concentrando los esfuerzos en estabilizar los flancos más activos, defender las zonas habitadas y evitar nuevas propagaciones.
La coordinación entre INFOCAM, INFOMA, la Unidad Militar de Emergencias (UME), las BRIF, Agentes Forestales, bomberos, Guardia Civil, Protección Civil y el resto de servicios de emergencia permitió adaptar la respuesta a la evolución del incendio y reducir el riesgo para la población. La complejidad del escenario, junto con la coincidencia de otros grandes incendios forestales en el centro peninsular, motivó la declaración de la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil (emergencia de interés nacional).
La evolución del incendio de Almorox demuestra que, incluso cuando la superficie afectada es inferior a la de otros grandes incendios forestales, un incendio desarrollado en un entorno de interfaz urbano-forestal (WUI) puede alcanzar una elevada complejidad operativa y requerir una respuesta coordinada de múltiples administraciones. La gestión preventiva del combustible forestal, el mantenimiento de franjas de protección, la planificación de la interfaz urbano-forestal y la detección temprana siguen siendo algunas de las herramientas más eficaces para reducir el impacto de futuros incendios.
Diagnóstico técnico del incendio de Almorox
Evaluación según criterios técnicos de Tecnobosque.

La interfaz urbano-forestal: el principal reto del incendio de Almorox
Uno de los aspectos más relevantes del incendio de Almorox (Toledo-Madrid) fue su desarrollo en un entorno de interfaz urbano-forestal (WUI, Wildland-Urban Interface), donde viviendas, urbanizaciones e infraestructuras conviven con masas forestales continuas. Este tipo de escenarios incrementa notablemente la complejidad de la emergencia, ya que el objetivo operativo deja de ser únicamente contener el avance del fuego para pasar también a proteger a la población y los bienes amenazados.
Durante la evolución del incendio fue necesario adaptar continuamente la estrategia de extinción,priorizando la defensa de viviendas, la realización de evacuaciones preventivas, la protección de infraestructuras críticas y la estabilización de los sectores con mayor riesgo de propagación. La elevada exposición de zonas habitadas condicionó la distribución de los recursos y la planificación de las maniobras de extinción.
Este incendio demuestra que la interfaz urbano-forestal constituye uno de los escenarios de mayor complejidad operativa frente a los incendios forestales actuales. La combinación de vegetación continua, condiciones meteorológicas adversas y edificaciones próximas al monte puede transformar un incendio de superficie relativamente moderada en una emergencia de gran impacto para la población.
La experiencia obtenida durante este incendio confirma que la reducción del riesgo debe abordarse antes del inicio de la temporada de incendios mediante actuaciones permanentes de planificación, gestión del territorio y preparación de la población.
Entre las medidas más eficaces para reducir la vulnerabilidad destacan:
Estrategia operativa en un gran incendio forestal
Desde los primeros momentos, el operativo centró sus esfuerzos en garantizar la seguridad de la población, proteger las urbanizaciones más expuestas y contener la rápida propagación del incendio. La combinación de viento intenso, altas temperaturas y baja humedad relativa obligó a movilizar un amplio dispositivo formado por INFOCAM, la Comunidad de Madrid, la UME, BRIF, medios aéreos y numerosos servicios de emergencia.

A medida que evolucionó la emergencia, la estrategia operativa pasó del ataque inicial sobre el frente principal a la protección de la población, las viviendas y las infraestructuras situadas en la interfaz urbano-forestal. La prioridad pasó a ser evitar que el incendio alcanzara nuevos núcleos habitados, estabilizar los flancos con mayor potencial de propagación y garantizar la seguridad tanto de la población como de los equipos de intervención.
La coordinación entre INFOCAM, INFOMA, la Unidad Militar de Emergencias (UME), las BRIF, Agentes Forestales, bomberos, Guardia Civil, Protección Civil y el resto de servicios de emergencia permitió desplegar recursos de forma simultánea en distintos sectores del incendio, optimizando el empleo de medios terrestres y aéreos y reduciendo el riesgo sobre las zonas habitadas.
Una vez frenado el avance del frente principal, la estrategia se orientó hacia la consolidación del perímetro, la extinción de puntos calientes, la vigilancia de posibles reactivaciones y la evaluación continua del comportamiento del incendio. La complejidad del escenario, junto con la coincidencia de otros grandes incendios forestales en el centro peninsular, motivó la declaración de la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil, reforzando la coordinación entre todas las administraciones implicadas.
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Lecciones aprendidas
El incendio de Almorox (Toledo-Madrid) pone de manifiesto que los incendios desarrollados en entornos de interfaz urbano-forestal (WUI) representan uno de los escenarios de mayor complejidad para la gestión de emergencias. Aunque la superficie afectada fue inferior a la de otros grandes incendios forestales, la proximidad entre la vegetación y las zonas habitadas obligó a priorizar la protección de la población, incrementando notablemente la complejidad operativa.
La evolución del incendio confirma la importancia de la detección temprana, la rápida movilización de recursos, la coordinación entre administraciones y la capacidad de adaptar la estrategia operativa a la evolución del comportamiento del fuego. La declaración de la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil refleja la necesidad de una respuesta coordinada cuando coinciden varios incendios de elevada complejidad.
Este episodio demuestra que la protección frente a los incendios forestales no depende únicamente de la capacidad de extinción. La gestión preventiva del combustible forestal, la planificación de la interfaz urbano-forestal, la preparación de la población, el mantenimiento de franjas de protección y la mejora de la resiliencia de viviendas e infraestructuras son elementos fundamentales para reducir el riesgo.
Entre las principales lecciones destacan:
¿Qué medidas podrían haber reducido el impacto del incendio?
Ninguna medida preventiva puede garantizar que un incendio forestal no llegue a producirse cuando coinciden condiciones meteorológicas extremas, una ignición y combustible disponible. Sin embargo, una adecuada gestión preventiva del territorio puede reducir significativamente la velocidad de propagación, la intensidad del fuego y el riesgo para las personas y las infraestructuras.
El incendio de Almorox (Toledo-Madrid) pone de manifiesto la importancia de actuar antes de que se produzca la emergencia. Al desarrollarse en un entorno de interfaz urbano-forestal, muchas de las actuaciones preventivas debían centrarse en reducir la vulnerabilidad de las viviendas y facilitar el trabajo de los servicios de extinción.
Entre las medidas que pueden contribuir a disminuir el riesgo destacan:
La experiencia demuestra que el objetivo de la prevención no es evitar todos los incendios, sino impedir que una ignición evolucione hasta convertirse en una emergencia de gran impacto. Cada actuación preventiva aumenta la capacidad de respuesta y reduce la exposición de la población.
La combinación de gestión forestal, planificación urbanística, autoprotección, detección temprana y tecnologías de apoyo constituye la estrategia más eficaz para mejorar la resiliencia frente a incendios de interfaz urbano-forestal.
Tecnologías complementarias como barreras térmicas temporales, retardantes de larga duración, sistemas de detección temprana o monitorización mediante drones pueden reforzar las medidas tradicionales de prevención cuando se integran dentro de una estrategia global de protección del territorio.
Soluciones preventivas
El incendio de Almorox (Toledo-Madrid) vuelve a demostrar que la prevención eficaz frente a los incendios forestales requiere una estrategia integral desarrollada antes de que se produzca la emergencia. Ninguna medida aislada elimina completamente el riesgo, pero la combinación de gestión forestal, planificación del territorio, autoprotección, vigilancia, formación y nuevas tecnologías puede reducir significativamente la vulnerabilidad de las personas, las viviendas y las infraestructuras.
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¿Por qué analizamos los incendios?
Cada gran incendio forestal constituye una oportunidad para comprender mejor el comportamiento del fuego, evaluar la eficacia de las estrategias de extinción y extraer lecciones que permitan mejorar la prevención de futuras emergencias.
Fuentes consultadas
Estado del análisis
Última actualización: 26 de julio de 2026
Este informe técnico permanecerá en revisión mientras continúe la evolución del incendio y se publiquen nuevos datos oficiales.
La información relativa a la superficie afectada, perímetro, situación operativa, medios desplegados o balance final podrá modificarse conforme avancen las labores de extinción y las investigaciones oficiales.
Este documento forma parte del Centro de Análisis de Incendios Forestales de Tecnobosque, cuyo objetivo es recopilar estudios técnicos sobre los principales incendios forestales de España para mejorar el conocimiento del comportamiento del fuego y reforzar la prevención de futuras emergencias.
Este informe permanecerá en revisión mientras continúen las labores de extinción o se publiquen nuevos datos oficiales.
Aviso importante
Este informe tiene carácter técnico y divulgativo y se basa en información pública disponible en la fecha de su última actualización.
Para información operativa durante una emergencia deben seguirse exclusivamente las indicaciones emitidas por los servicios oficiales de Protección Civil y por los organismos responsables de la dirección y coordinación de la extinción.
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