Análisis técnico del incendio de La Vall d’Uixó (Castellón): evolución, mapa y comportamiento del fuego
Publicado 27 de julio de 2026
Última actualización 28 de julio de 2026
El incendio de La Vall d’Uixó
El incendio forestal declarado en La Vall d’Uixó (Castellón) evolucionó rápidamente hasta convertirse en uno de los mayores incendios forestales registrados en la Comunidad Valenciana durante la campaña de 2026. El fuego afecta a un entorno de elevado valor ecológico dentro del Parque Natural de la Serra d’Espadà, caracterizado por un relieve montañoso, una elevada continuidad del combustible forestal y extensas masas de pinar mediterráneo y alcornocal.
La combinación de altas temperaturas, baja humedad relativa, viento de componente oeste y una importante carga de combustible vegetal favoreció un comportamiento extremo del incendio durante sus primeras fases, con una rápida propagación por laderas y barrancos, elevada intensidad y generación de focos secundarios que dificultaron las labores de extinción.
Desde las primeras horas fue necesario movilizar un amplio dispositivo de extinción terrestre y aéreo. La estrategia operativa se centró en la protección de la población, las viviendas situadas en la interfaz urbano-forestal (WUI), las infraestructuras críticas y la contención del avance del incendio hacia los sectores más sensibles del Parque Natural.
Actualización (28 de julio de 2026 · 10:00 h)
El incendio forestal de La Vall d’Uixó (Castellón) continúa activo y todavía no ha sido estabilizado. La evolución durante la noche ha sido favorable gracias al aumento de la humedad relativa y a unas condiciones meteorológicas más favorables, lo que ha permitido avanzar en la consolidación de varios sectores del perímetro. Sin embargo, el operativo mantiene un amplio despliegue de medios terrestres y aéreos, ya que persisten zonas con potencial de reactivación y la evolución del incendio continúa condicionada por la meteorología.
Según la última información oficial disponible, el incendio afecta aproximadamente a 8.500 hectáreas y presenta un perímetro cercano a los 72 kilómetros, cifras que siguen siendo provisionales hasta la finalización de la cartografía oficial. Los trabajos se centran en la consolidación del perímetro, la liquidación de puntos calientes y la vigilancia de los sectores con mayor riesgo de reactivación.
Como consecuencia de la evolución favorable registrada durante las últimas horas, el Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) ha autorizado el regreso progresivo de parte de la población evacuada, aunque se mantienen medidas de protección en aquellas zonas donde el incendio continúa representando un riesgo. Los servicios de extinción insisten en que la prioridad sigue siendo consolidar el perímetro antes de considerar el incendio estabilizado.
Actualización (27 de julio de 2026 · 15:00 h)
El incendio permanece activo y todavía no se encuentra estabilizado. La evolución registrada durante la noche permitió ralentizar la propagación en algunos sectores gracias al incremento de la humedad relativa y a unas condiciones meteorológicas algo más favorables. No obstante, el operativo mantiene un amplio despliegue de medios terrestres y aéreos para consolidar el perímetro, controlar los sectores con mayor potencial de propagación y proteger las viviendas e infraestructuras situadas en la interfaz urbano-forestal. La evolución del incendio durante las próximas horas seguirá condicionada por el viento, la temperatura y la humedad relativa, factores que continúan siendo determinantes para el comportamiento del fuego.
Ficha técnica
Ubicación La Vall d’Uixó, Alcudia de Veo, Aín, Eslida y entorno del Parque Natural de la Serra d’Espadà (Castellón).
Inicio 25 de julio de 2026.
Estado
🔴 Incendio activo y no estabilizado. El operativo continúa desarrollando labores de consolidación del perímetro, liquidación de puntos calientes y vigilancia de posibles reactivaciones. La prioridad sigue siendo la protección de la población, las infraestructuras y los espacios naturales protegidos.
Perímetro Aproximadamente 72 kilómetros.
Superficie afectada: Aproximadamente 8.500 hectáreas, según las estimaciones provisionales disponibles. La superficie definitiva se conocerá tras la cartografía oficial del incendio.
Operativo: Dispositivo coordinado por la Generalitat Valenciana, con participación de los Bomberos Forestales de la Generalitat, Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, Unidad Militar de Emergencias (UME), medios aéreos del Estado, BRIF, agentes medioambientales, Guardia Civil, Policía de la Generalitat, Protección Civil y recursos de apoyo de distintas administraciones.
Emergencia: Emergencia declarada por incendio forestal con amplio despliegue de recursos autonómicos y estatales para la protección de la población y del Parque Natural de la Serra d’Espadà.
Situación: El incendio permanece activo y no estabilizado. La evolución durante la noche ha permitido consolidar parte del perímetro y favorecer las labores de extinción gracias a unas condiciones meteorológicas más favorables. No obstante, continúan los trabajos de control, liquidación y vigilancia ante el riesgo de reactivaciones, mientras la evolución del incendio sigue condicionada por el viento, la topografía y la continuidad del combustible forestal.
Evolución del incendio
La siguiente cronología recoge los principales acontecimientos del incendio forestal de La Vall d’Uixó (Castellón) desde su inicio hasta la situación actual. Desde las primeras horas, el fuego experimentó una rápida propagación favorecida por las altas temperaturas, la baja humedad relativa, el viento y la elevada continuidad del combustible forestal, afectando a una amplia superficie del Parque Natural de la Serra d’Espadà.
La compleja orografía de la Sierra de Espadán, con fuertes pendientes, barrancos y abundantes masas de pinar mediterráneo y matorral, favoreció un comportamiento dinámico del incendio, dificultando las labores de extinción y obligando a adaptar continuamente la estrategia operativa.
A medida que evolucionó la emergencia, las prioridades del dispositivo se centraron en la protección de la población, las viviendas situadas en la interfaz urbano-forestal (WUI), las infraestructuras estratégicas y la contención del avance del incendio mediante líneas de defensa y actuaciones directas e indirectas sobre el perímetro.
El incendio obligó a movilizar un amplio operativo coordinado por la Generalitat Valenciana, con participación de medios autonómicos y estatales, incluyendo recursos terrestres, medios aéreos, la Unidad Militar de Emergencias (UME), BRIF, agentes medioambientales, fuerzas de seguridad y servicios de Protección Civil.
En la situación actual, el incendio permanece activo y no estabilizado, aunque la evolución operativa ha sido favorable durante las últimas horas gracias a unas condiciones meteorológicas más propicias para la extinción. Los trabajos se centran en la consolidación del perímetro, la liquidación de puntos calientes y la vigilancia permanente frente a posibles reactivaciones, especialmente en las zonas de mayor complejidad topográfica y elevada carga de combustible. Según la última información oficial, el incendio afecta aproximadamente a 8.500 hectáreas y presenta un perímetro cercano a los 72 kilómetros, cifras que continúan siendo provisionales hasta la finalización de la cartografía oficial.

Características del incendio
El incendio forestal de La Vall d’Uixó (Castellón) reúne las características propias de un Gran Incendio Forestal (GIF) desarrollado en un entorno de elevada complejidad topográfica, con una importante continuidad horizontal y vertical del combustible forestal y una amplia presencia de zonas de interfaz urbano-forestal (WUI). La combinación de estos factores favoreció una rápida propagación del fuego durante las primeras horas y condicionó la estrategia de extinción, priorizando la protección de la población y de las infraestructuras expuestas. Los factores que determinan el comportamiento del fuego —combustible, meteorología y topografía— actuaron de forma conjunta, favoreciendo un incendio de elevada intensidad y rápida propagación.
Las condiciones meteorológicas registradas durante el incendio, caracterizadas por temperaturas elevadas, humedades relativas muy bajas y viento de componente oeste, incrementaron la disponibilidad de los combustibles finos y favorecieron un comportamiento dinámico del frente de llama. La orografía de la Serra d’Espadà, con fuertes pendientes, barrancos y cambios de orientación, contribuyó a canalizar el viento y acelerar la propagación en determinados sectores, incrementando el potencial de cambios bruscos en el comportamiento del incendio.
La presencia de viviendas, urbanizaciones, infraestructuras críticas y espacios naturales protegidos dentro de la interfaz urbano-forestal condicionó la estrategia operativa, obligando a compatibilizar las labores de extinción con la protección de la población y de los bienes expuestos. La gestión de este tipo de incendios requiere priorizar la defensa de estructuras, la evaluación continua del riesgo y la adaptación de las tácticas de extinción a un entorno WUI complejo.
A fecha del 28 de julio de 2026, el incendio continúa activo y no estabilizado, con una superficie provisional cercana a las 8.500 hectáreas y un perímetro aproximado de 72 kilómetros. Aunque la evolución operativa ha sido favorable durante las últimas horas, continúan las labores de consolidación del perímetro, liquidación de puntos calientes y vigilancia frente a posibles reactivaciones.
Desde el punto de vista técnico, este incendio vuelve a poner de manifiesto la importancia de la gestión preventiva del combustible forestal, la planificación de la interfaz urbano-forestal, la utilización de herramientas de predicción del comportamiento del fuego y la rápida movilización de recursos cuando concurren condiciones meteorológicas favorables al desarrollo de incendios de alta intensidad. Los sistemas de predicción y análisis del comportamiento del fuego constituyen una herramienta esencial para anticipar cambios en la propagación y apoyar la toma de decisiones operativas.


A medida que evolucionó la emergencia, la estrategia operativa pasó del ataque inicial sobre el frente principal a la protección de la población, las viviendas, las infraestructuras críticas y el Parque Natural de la Serra d’Espadà, concentrando los esfuerzos en estabilizar los sectores más activos, contener la propagación y consolidar progresivamente
Entre las principales características del incendio destacan:
Riesgos asociados a este tipo de incendios
El incendio forestal de La Vall d’Uixó (Castellón) constituye un ejemplo representativo de los riesgos asociados a los grandes incendios forestales desarrollados en entornos mediterráneos de montaña, donde la combinación de una elevada continuidad del combustible, una orografía compleja y condiciones meteorológicas adversas incrementa significativamente la dificultad de las labores de extinción.
Durante este incendio coincidieron diversos factores de riesgo: temperaturas elevadas, baja humedad relativa, viento de componente oeste, una elevada carga de combustible forestal y un relieve montañoso con fuertes pendientes, barrancos y valles. La interacción de estos factores favoreció una rápida propagación del fuego, un comportamiento dinámico del frente de llama y una mayor dificultad para establecer líneas de control eficaces.
La presencia de núcleos habitados, urbanizaciones, infraestructuras y espacios protegidos dentro y en el entorno del Parque Natural de la Serra d’Espadà obligó a compatibilizar la protección de la población con la defensa de un espacio natural de elevado valor ecológico. Esta situación requirió una estrecha coordinación entre los distintos servicios de emergencia y una importante movilización de medios terrestres y aéreos.
Desde una perspectiva preventiva, este incendio pone de manifiesto la importancia de la gestión del combustible forestal, la planificación de la interfaz urbano-forestal (WUI), el mantenimiento de áreas de baja carga de combustible alrededor de los núcleos habitados y la mejora de la autoprotección de viviendas e infraestructuras para reducir la vulnerabilidad frente a futuros incendios.
A fecha del 28 de julio de 2026, el incendio continúa activo y no estabilizado, con una superficie provisional próxima a las 8.500 hectáreas y un perímetro aproximado de 72 kilómetros. Aunque las condiciones meteorológicas han permitido consolidar parte del perímetro, el operativo mantiene la vigilancia sobre los sectores con mayor potencial de reactivación.
Desde una perspectiva preventiva, este incendio vuelve a poner de manifiesto la importancia de la gestión del combustible forestal, la planificación de la interfaz urbano-forestal (WUI), la mejora de la autoprotección de viviendas e infraestructuras, la utilización de herramientas de predicción del comportamiento del fuego y la detección temprana para reducir la vulnerabilidad frente a futuros grandes incendios forestales.

Este incendio demuestra que, en los grandes incendios forestales actuales, el principal desafío no consiste únicamente en extinguir el fuego, sino en proteger simultáneamente a la población, preservar los espacios naturales, defender las infraestructuras críticas y contener un incendio de comportamiento potencialmente extremo bajo condiciones meteorológicas adversas. La combinación de meteorología, topografía, combustible y presencia de zonas de interfaz urbano-forestal incrementó significativamente la complejidad de la emergencia.
Entre los principales riesgos identificados destacan:
Análisis técnico del comportamiento del fuego
Desde el punto de vista técnico, el incendio de La Vall d’Uixó (Castellón) presentó un comportamiento característico de un Gran Incendio Forestal (GIF) desarrollado en un entorno mediterráneo de elevada complejidad topográfica, donde la interacción entre combustible, meteorología y topografía condicionó la velocidad de propagación, la intensidad del frente de llama y la evolución del perímetro. Estos tres factores constituyen la base del comportamiento del fuego y determinan la eficacia de las operaciones de extinción.
El comportamiento del incendio estuvo condicionado por la combinación de temperaturas elevadas, baja humedad relativa, viento de componente oeste, abundante combustible forestal continuo y fuertes pendientes, factores que favorecieron una propagación rápida, la generación de focos secundarios y episodios de elevada intensidad energética. La presencia de barrancos y cambios de orientación incrementó la influencia del relieve sobre el viento y favoreció aceleraciones locales del frente de llama. La evaluación continua de estos cambios resulta esencial para adaptar la estrategia operativa y garantizar la seguridad de los intervinientes.
La presencia de urbanizaciones, viviendas dispersas, infraestructuras críticas y zonas de interfaz urbano-forestal (WUI), junto con la proximidad del Parque Natural de la Serra d’Espadà, condicionó la evolución del incendio y la estrategia de extinción. La prioridad operativa pasó rápidamente de la contención del frente principal a la protección de la población, las infraestructuras y los espacios naturales de mayor valor ecológico.
Desde el punto de vista operativo, la estrategia evolucionó desde el ataque inicial sobre los sectores con mayor potencial de propagación hacia la consolidación del perímetro, la liquidación de puntos calientes y la vigilancia permanente frente a posibles reactivaciones. A fecha del 28 de julio de 2026, el incendio permanece activo y no estabilizado, con una superficie provisional próxima a las 8.500 hectáreas y un perímetro aproximado de 72 kilómetros, manteniéndose un amplio dispositivo de medios terrestres y aéreos para consolidar los sectores más complejos.

La coordinación entre los Bombers Forestals de la Generalitat Valenciana, el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, la Unidad Militar de Emergencias (UME), las BRIF, los agentes medioambientales y el resto de organismos participantes permitió adaptar continuamente la respuesta operativa a la evolución del incendio, priorizando la seguridad de la población y la protección de las infraestructuras críticas. La planificación bajo un sistema de mando estructurado constituye un elemento esencial en la gestión de grandes incendios forestales.
Desde una perspectiva técnica, este incendio vuelve a evidenciar la importancia de la gestión preventiva del combustible forestal, la planificación de la interfaz urbano-forestal (WUI), la caracterización de los modelos de combustible, el análisis continuo del comportamiento del fuego y la utilización de herramientas predictivas como apoyo a la toma de decisiones. La integración de modelos de comportamiento del fuego y sistemas de predicción permite anticipar cambios en la propagación, mejorar la seguridad de los equipos y aumentar la eficacia de las operaciones de extinción.
Diagnóstico técnico del incendio de La Vall d’Uixó
Evaluación según criterios técnicos de Tecnobosque.

La interfaz urbano-forestal: uno de los principales retos del incendio de La Vall d’Uixó
Uno de los aspectos más relevantes del incendio de La Vall d’Uixó (Castellón) fue su evolución en un entorno donde viviendas, urbanizaciones, infraestructuras, áreas industriales y masas forestales conviven en estrecha proximidad. Esta configuración de interfaz urbano-forestal (WUI, Wildland-Urban Interface) incrementó notablemente la complejidad de la emergencia, al obligar a compatibilizar las labores de extinción con la protección de la población y de los bienes expuestos. Los incendios en interfaz requieren priorizar la seguridad de las personas y el triaje de estructuras antes de las actuaciones sobre el combustible forestal.
Además de la defensa de las zonas habitadas, el incendio afectó al entorno del Parque Natural de la Serra d’Espadà, uno de los espacios naturales de mayor valor ecológico de la Comunidad Valenciana. Esta circunstancia condicionó la estrategia operativa, que tuvo que equilibrar la protección de personas e infraestructuras con la conservación del medio natural.
Durante la evolución del incendio fue necesario adaptar continuamente la estrategia de extinción, priorizando la protección de viviendas, urbanizaciones, infraestructuras críticas y vías de comunicación, así como la estabilización de los sectores con mayor potencial de propagación. La compleja orografía de la Serra d’Espadà y las condiciones meteorológicas obligaron a redistribuir continuamente los recursos terrestres y aéreos para responder a la evolución del fuego.
Este incendio pone de manifiesto que la interfaz urbano-forestal constituye uno de los escenarios de mayor complejidad operativa frente a los grandes incendios forestales. Cuando coinciden combustible continuo, relieve montañoso, meteorología adversa y presencia de población, la gestión de la emergencia requiere una elevada coordinación entre administraciones y una rápida capacidad de adaptación de los operativos.
Entre las medidas más eficaces para reducir la vulnerabilidad destacan:
Estrategia operativa en un gran incendio forestal
Desde los primeros momentos, el operativo centró sus esfuerzos en garantizar la seguridad de la población, proteger las zonas habitadas, urbanizaciones, infraestructuras y el entorno del Parque Natural de la Serra d’Espadà, al tiempo que trataba de contener la rápida propagación del incendio. La combinación de temperaturas elevadas, baja humedad relativa, viento de componente oeste y una orografía compleja obligó a movilizar un amplio dispositivo coordinado por la Generalitat Valenciana, con la participación de los Bombers Forestals de la Generalitat Valenciana, el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, medios aéreos, agentes medioambientales, Protección Civil, Guardia Civil, Policía Local y otros organismos de emergencia.

A medida que evolucionó la emergencia, la estrategia operativa pasó del ataque inicial sobre los sectores con mayor potencial de propagación a la protección prioritaria de la población, las viviendas, las infraestructuras críticas y los espacios naturales protegidos. La prioridad fue limitar la expansión del incendio, estabilizar los flancos más activos y reducir el riesgo sobre las zonas de interfaz urbano-forestal (WUI).
La coordinación entre los distintos organismos permitió desplegar recursos de forma simultánea en varios sectores del incendio, adaptando continuamente la estrategia a la evolución del fuego y optimizando el empleo de medios terrestres y aéreos. La planificación operativa se fue modificando conforme cambiaban las condiciones meteorológicas y el comportamiento del incendio, reforzando la vigilancia sobre los sectores con mayor probabilidad de reactivación.
Conforme avanzaron las labores de extinción, la estrategia se orientó hacia la estabilización de los flancos, la consolidación progresiva del perímetro, la liquidación de puntos calientes y la vigilancia permanente para detectar posibles reactivaciones. La elevada complejidad del incendio, unida a la presencia de un importante espacio natural protegido y de numerosas zonas de interfaz urbano-forestal, hizo necesaria una respuesta coordinada y flexible durante toda la emergencia.
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Lecciones aprendidas
El incendio forestal de La Vall d’Uixó (Castellón) pone de manifiesto la elevada complejidad de los incendios desarrollados en entornos mediterráneos con relieve abrupto, abundante combustible forestal y presencia de interfaz urbano-forestal (WUI). La combinación de temperaturas elevadas, baja humedad relativa, viento y una compleja orografía favoreció una rápida propagación del fuego y condicionó las labores de extinción desde las primeras horas.
La evolución del incendio confirma la importancia de la detección temprana, la rápida movilización de medios terrestres y aéreos, la coordinación entre administraciones y la adaptación continua de la estrategia operativa a la evolución del comportamiento del fuego. La protección de la población, las viviendas, las infraestructuras y los espacios naturales fue una prioridad durante toda la emergencia.
Este incendio demuestra que la reducción del riesgo frente a los incendios forestales no depende únicamente de la capacidad de extinción. La gestión preventiva del combustible, la planificación de la interfaz urbano-forestal, la conservación del territorio y la preparación de la población constituyen elementos esenciales para disminuir la vulnerabilidad frente a futuros incendios.
Entre las principales lecciones destacan:
¿Qué medidas podrían haber reducido el impacto del incendio?
Ninguna medida preventiva puede garantizar que un incendio forestal no llegue a producirse cuando coinciden condiciones meteorológicas adversas, una fuente de ignición y combustible disponible. Sin embargo, una adecuada gestión preventiva del territorio puede reducir significativamente la intensidad del incendio, su velocidad de propagación y el riesgo para la población, las infraestructuras y los espacios naturales.
El incendio de La Vall d’Uixó (Castellón) pone de manifiesto la importancia de actuar antes de que se produzca la emergencia. Al desarrollarse en un entorno de elevada continuidad del combustible forestal, relieve montañoso y numerosas zonas de interfaz urbano-forestal (WUI), muchas de las actuaciones preventivas debían orientarse a reducir la vulnerabilidad de viviendas, urbanizaciones, infraestructuras y del Parque Natural de la Serra d’Espadà, además de facilitar el trabajo de los servicios de extinción.
Entre las medidas que pueden contribuir a disminuir el riesgo destacan:
La experiencia demuestra que el objetivo de la prevención no consiste en evitar todos los incendios, sino en reducir la probabilidad de que una ignición evolucione hasta convertirse en un gran incendio forestal. Cada actuación preventiva mejora la capacidad de respuesta de los operativos y disminuye la exposición de la población y del territorio.
La combinación de gestión forestal, planificación territorial, autoprotección, detección temprana, coordinación entre administraciones y herramientas de apoyo a la toma de decisiones constituye la estrategia más eficaz para incrementar la resiliencia frente a los grandes incendios forestales.
Las tecnologías complementarias, como los sistemas de vigilancia inteligente, los drones, los modelos predictivos, las cámaras de detección, los sistemas de apoyo a la decisión y, cuando proceda, el empleo de retardantes o barreras térmicas para la protección de infraestructuras y edificaciones, pueden reforzar las medidas tradicionales de prevención y defensa. Estas herramientas no evitan por sí solas un incendio, pero pueden contribuir a reducir su intensidad local o facilitar las labores de extinción cuando forman parte de una estrategia integral de gestión del riesgo.
Soluciones preventivas
El incendio forestal de La Vall d’Uixó (Castellón) vuelve a demostrar que la prevención eficaz frente a los grandes incendios forestales requiere una estrategia integral desarrollada antes de que se produzca la emergencia. Ninguna medida aislada elimina completamente el riesgo, pero la combinación de gestión forestal, planificación territorial, autoprotección, vigilancia, formación ciudadana y nuevas tecnologías puede reducir significativamente la vulnerabilidad de la población, las infraestructuras y los espacios naturales.
La experiencia obtenida durante este incendio pone de manifiesto la necesidad de actuar especialmente en aquellas zonas donde confluyen masas forestales continuas, núcleos habitados y espacios naturales protegidos, como ocurre en el entorno del Parque Natural de la Serra d’Espadà, donde la interfaz urbano-forestal constituye uno de los principales factores de riesgo.
Las actuaciones preventivas resultan especialmente relevantes en:
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Su aplicación preventiva puede contribuir a reducir la intensidad del frente de llama, disminuir la velocidad de propagación en puntos estratégicos y mejorar la protección temporal de infraestructuras, viviendas y áreas especialmente sensibles, siempre como complemento a las actuaciones preventivas y a la intervención de los servicios de emergencia.
PYROLESS™ no sustituye la gestión forestal, las franjas auxiliares, los cortafuegos, los planes de autoprotección ni los dispositivos de extinción. Su función es complementar estas actuaciones formando parte de una estrategia integral de prevención y protección frente a incendios forestales.
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Cada gran incendio forestal constituye una oportunidad para comprender mejor el comportamiento del fuego, evaluar la eficacia de las estrategias de extinción y extraer lecciones que permitan mejorar la prevención de futuras emergencias.
Fuentes consultadas
Estado del análisis
Última actualización: 28 de julio de 2026
Este informe técnico permanecerá en revisión mientras continúe la evolución del incendio y se publiquen nuevos datos oficiales.
La información relativa a la superficie afectada, perímetro, situación operativa, medios desplegados o balance final podrá modificarse conforme avancen las labores de extinción y las investigaciones oficiales.
Este documento forma parte del Centro de Análisis de Incendios Forestales de Tecnobosque, cuyo objetivo es recopilar estudios técnicos sobre los principales incendios forestales de España para mejorar el conocimiento del comportamiento del fuego y reforzar la prevención de futuras emergencias.
Este informe permanecerá en revisión mientras continúen las labores de extinción o se publiquen nuevos datos oficiales.
Aviso importante
Este informe tiene carácter técnico y divulgativo y se basa en información pública disponible en la fecha de su última actualización.
Para información operativa durante una emergencia deben seguirse exclusivamente las indicaciones emitidas por los servicios oficiales de Protección Civil y por los organismos responsables de la dirección y coordinación de la extinción.
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